Categoría: Despertar espiritual
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Práctica.
Lo que queda bloqueado, y que hoy me parece inmenso, puede que no sea más que algo que sanará con práctica, práctica y más práctica.
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Color
Todo gran cambio no es más que la suma de muchísimos cambios chiquitos. Toda pintura no es más que muchísimas pinceladas. Y cada pincelada tuya cuenta.
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Fuera de serie.
Hay muchas hojas en el suelo en otoño. Y bajo de un árbol todas son iguales. Pero bajo del mismo árbol, cuando miro bien, todas son diferentes.
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Básicos.
No vale la pena vivir una vida absolutamente etérea mientras vivimos en la tierra, ya que si vinimos a vivir una experiencia terrenal, por algo es, para algo es, salvo que no haya orden en ningún lado y esto sea joda.
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Fragilidad.
Eso me lleva a entender que la fragilidad, muchas veces no está en la materia en sí sino en la totalidad del baile que hace el universo con ella.
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Arena y viento.
Todas son arena y viento, nada más. Materia moldeable y energía que moldea, digamos.
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El personaje.
el personaje que representamos se fue moldeando a mandatos, a paradigmas, a trompazos, armó su forma de tanto pegársela contra la pared y protegerse de los miedos, buscando la forma de no salir herido, de no vivir en el dolor, en el miedo o en la nada misma.
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Energías.
¿Me explico? ¿Qué cosas te hacen bien? ¿Qué lugares te hacen sentir vivo, energizado? ¿Qué ropa te pone de buen humor? ¿Qué música te levanta? ¿Qué alimento te deja, rato más tarde, sintiéndote bien, liviano, nutrido contento? ¿Qué compañías te enriquecen?
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La rueda de la vida.
Son momentos de cambio. Las temperaturas actuales claramente reflejan que estamos en el horno si no cambiamos algo. Nosotros. Cada uno. Para bien. Y no hablo de ecología ni de cambio climático. Hablo de karma, de hacernos los boludos, de silbar mirando para arriba.
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El verdadero ser.
Cada uno de nosotros tiene múltiples personajes: la madre, la maestra, la vecina, la amiga, la consejera, el futbolista, el médico, el padre, desde ya, el deportista, músico, artista, técnico o el rudo, el sensible, el patotero, la histérica que, en sí, no son más que múltiples personajes intentando visibilizar algo más grande, más profundo,…
