El verdadero ser.

¿Quiénes somos realmente? Hay algo en esta fotografía que me encanta. La tomé hace tiempo y suelo usarla en los talleres de Lightroom que doy como ejemplo de retoque zonal. Pero pasando de la parte técnica, siento que tiene algo más.

Y hoy pienso que, salvando el tema de los géneros, en alguna medida soy los cuatro personajes principales: muchos me conocen como el fotógrafo, en este caso el señor de la izquierda, que filma la escena. Desde afuera, sin mezclarse, sin ser parte. Pero en el fondo, desde una visión más general (en este caso la mía, pero en otro caso puede ser de alguien más), si es parte de la escena, y parte importante. Los fotógrafos creemos que no somos vistos, pero es todo lo contrario, muchas veces somos más vistos que el sujeto en sí incluso.

Para otros, amigos quizás más antiguos, puedo ser el sujeto disfrazado de oso que está a la derecha, mezcla de bufón y payaso, extrovertido, con el comentario gracioso al toque pero que a la vez no llega a mostrar todo lo que es, sino solo una parte. Sería algo así como la parte social.

Esta es la más complicada, la señora. Desde ya porque no me identifico con ese aspecto y no sé muy bien qué es en la realidad. Yo la veo como una abuela, sabia, con algo de machi quizás, no lo sé. Algunos pueden verme como alguien espiritual, preocupado por la salud, por la alimentación, con mucha experiencia en algunas cosas y que a veces incluso puede dar un consejo que sirva.

Y finalmente el niño. Así es como muchas veces me veo yo. Imagino que salto entre los tres personajes anteriormente descriptos pero en realidad no soy más que una exteriorización de un niño interior que disfruta los momentos buenos, que reclama cosas que no entiende, que devora comida como si no hubiera un mañana o pide atención con dolencias inventadas.

Me pongo en este embarazoso ejemplo porque es la única forma que encuentro de describir lo que uno es en esta tierra. En realidad, yo soy todos estos personajes y algunos más. Personas que parecen bien diferentes pero que tienen algo en común: el verdadero ser que mueve estos títeres.

Y creo que todos ustedes tienen también, un bello conjunto de fotos que podrían poner en el aparador cuan foto familiar pero con cada uno de sus personajes: la madre, la maestra, la vecina, la amiga, la consejera, el futbolista, el médico, el padre, desde ya, el deportista, músico, artista, técnico o el rudo, el sensible, el patotero, la histérica…

Pero sea como sea que nos mostremos y sea como sea que nos veamos, no somos más que múltiples personajes intentando visibilizar (u ocultar a veces) algo más grande, más profundo, más auténtico. Y no te pido que me lo muestres ni me lo describas, sino que lo busques y lo encuentres, porque ese ser es la médula de tu vida. Y creo que es importante que sepas quién sos en realidad.

Ese ser es tu refugio y tu piedra fundacional, tu más sincero amigo que te susurra al oído y que no escucha ni se deja influenciar por otros. Y es increíble que la mayoría no lo conozcamos o no sepamos que está ahí.

Así que en algún momento tranqui buscá un lugar que te guste, en el que te sientas seguro. Sentate, relajate y mirá para adentro. Escuchá. Las voces internas. Poné tus manos en el centro de tu pecho y sentí el calor. Habitá ahí. Al menos por ese ratito. Poné tu conciencia ahí. Aflojá los músculos de la cara y sonreí. Poquito, lo suficiente para sentirte mejor aún. Y llegará. Lo sentirás. Abrazalo. De mi parte también porfa.

Mientras, abrazo al personaje tuyo que le toque leer esto.


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