Categoría: por una vida más vida
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El personaje.
el personaje que representamos se fue moldeando a mandatos, a paradigmas, a trompazos, armó su forma de tanto pegársela contra la pared y protegerse de los miedos, buscando la forma de no salir herido, de no vivir en el dolor, en el miedo o en la nada misma.
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La misión.
Hoy comprendí (o volví a comprender por enésima vez, quizás), que si mi misión de vida fuera esta o no, igual lo haría. Que mi misión de vida difícilmente fuera algo que no me guste hacer, así que sea misión o no, lo haría igual.
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Tormentas, y van…
Entré, hace unos pocos días, en un momento de calma, pasó una tormenta y ahora disfruto unos días tranquilo que, desde ya, me encantaría que dure mucho, pero sé que posiblemente, no sea así. No puedo saberlo.
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Ser diferente.
Muchas veces y sobre todo de adolescente o cuando se es joven, uno se ve absolutamente diferente a los demás, se imagina que concuerda tanto como una rueda redonda en un grupo de cajas cuadradas.
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Curvas.
Cuando hago un racconto de mi vida, creería que no es más que vueltas y vueltas en el mismo lugar, pero de a poquito me doy cuenta que no, que podría representarse mejor con esta foto.
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La transformación.
Intentá ver los seres que te rodean como si fueras vos mismo en otro cuerpo. Y si bien muchas veces se complica respetarlos al cien por ciento, sé consciente en todo lo que puedas serlo. Porque ellos también son parte de esta vida, de tu vida, de la mía y de todo este hermoso y…
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El remolino interno.
Hay veces que fluyo como el arroyo de la parte de abajo de la foto y otras, que sólo giro en un punto sin parar. Y en las dos situaciones, me olvido que la separación entre ambas es ínfima. Pero no solo eso, sino que ambas son lo mismo, es la misma agua y el…
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Decisión.
Me encantan esas situaciones en que uno no tiene la más mínima idea de cómo se le ocurrió al pájaro pararse sobre un cardón. Y no solo eso, sino que no se haya pinchado.
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La balsa maroma.
De a poco van desapareciendo estas balsas y son reemplazadas por puentes. De esa manera, el río pasa a ser una energía ajena, del pasado. Ya no es un problema a solucionar, ya no es un desafío. Igual que nuestra vida cuando vivimos adormecidos, es una energía ajena, externa, que pasa y no sentimos casi.
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El punto de atención.
Lo quiera o no, el sentirme causante de la insatisfacción de alguien, aunque su malestar sea mínimo y seguramente sin mayor relevancia para esa persona, atrae más mi atención que una conversación vana. Porque me acordé que la semana pasada no pude encontrar un lugar donde cenar por estar lleno otro restaurante y tuve que…
