Categoría: Blog
-
Patear el tablero.
Que me pudrí de fundamentalismos. No soy fotógrafo de naturaleza, soy fotógrafo. Es más, ni fotógrafo soy. Soy artista. O pará, ni eso. Soy humano.
-
Raciocinio.
Cuando queremos resolver problemas o estamos perdidos. Vamos a los lugares conocidos, buscamos donde sabemos que nos sentimos cómodos, buscamos respuestas en lo fácil, lo obvio, lo simple. Pero todo eso, generalmente, nos da las mismas respuestas de siempre que, parecen satisfactorias, pero siguen sin ser efectivas.
-
Amenaza.
¿Estás trabajando de los que amás, viviendo con quien amás, llevando un día a día que amás? ¿Estás cumpliendo tu gran sueño? ¿O estás bien, acostumbrado, al punto que empezó a gustarte aquello de lo que hubieras salido corriendo los primeros días de vivenciarlo?
-
Alta peli.
Soy protagonista de mi propia vida, pero soy actor secundario de la de mi pareja y de la de mi hija. Soy a la vez un actor de reparto en las de otros y, posiblemente, con este texto, ahora estoy siendo uno de la tuya, igual que cuando encuentro gente conocida por la calle.
-
Cascadas.
No me gusta dar lata ecologista y no apunto a eso, sino a tu relación con la naturaleza y con los cursos de agua. Ahí está tu remedio, tu psicólogo, tu sedante, tu motivo. Ahí tenés tu cable a tierra, tu planta sagrada y tu conexión con el todo, ahí está tu Dios o tu…
-
Re-contra-toque
Buscaba alguna fotografía para subir, que no fuera blanco y negro, ya que sigo pensando que necesitamos color para el momento que estamos viviendo. Y encontré ésta, una fotografía de hace muchos años, que constantemente vuelvo a cruzar cuando chusmeo el catálogo buscando algo.
-
Cascadas.
A veces pareciera que las cascadas no son mucho más que agua que cae.
-
Piedra y agua.
Pienso que hoy estamos viviendo un momento que alterna entre una y otra constantemente, somos piedra y agua alternadamente, por momentos rígidos, constantes, nos comportamos como siempre lo hemos hecho, pero por otros cambiamos, nos adaptamos con soltura, con gracia, bailamos un nuevo baile, nos deslizamos y suavemente recorremos nuestro camino.
-
El teléfono descompuesto, los traductores y otros…
Mil quinientos años después me pregunto cómo carajos podía cambiarse el mensaje. Si todos escuchábamos bien y hablábamos bien y no solían ser párrafos filosóficos de ochenta palabras sino alguna oración básica, con sentido y como de diez palabras como mucho.
