Categoría: vida cotidiana
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Primavera.
Hay fotografías que son como el suave murmullo del aire en estos días entre estaciones, en los transcurrimos entre el frío y la lluvia invernal a la templada primavera.
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Familia.
Nacemos de una madre. Con la colaboración de un padre. Y, con suerte, entre ambos velan para que podamos crecer lo mejor posible. El resto, creo, es como siempre la humanidad generando cosas raras que por momentos parecen ser para bien y en otros parecen ser medio enfermitas. Y por momentos las intuyo, en otros…
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El nuevo mundo.
Escucho, en mis viejísimos conocidos, todavía palabras de intolerancia ante razas, religiones o elecciones de gente que no conocen. Reacciones más automáticas que reales. Incluso todavía se me escapan palabras de ese tipo por costumbre, pero para nada respaldadas en ningún lado de mi ser.
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Alimentarse y digerir.
Alimento es todo lo que llega a nuestros sentidos. Pero no todo alimento se digiere bien.
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Hojas de otoño.
Las hojas secas son bellas, pero son el pasado. Las hojas vivas también son bellas, también tienen colores bellos y también nos dan bellas vistas. Y son el presente.
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Otoño.
Siento que luego de una temporada tan seca necesitamos lavar mucho, lavar mucho todo lo transcurrido, lo caminado, lo vivido. Necesitamos lavar lo pensado, lo sentido, lo callado.
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Similitudes.
Somos individuos que por momentos modelamos un ser más grande, un conjunto, una totalidad y que, por otros, nos alejamos con el viento hacia una nueva forma, un nuevo movimiento o una nueva realidad.
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Ser diferente.
Muchas veces y sobre todo de adolescente o cuando se es joven, uno se ve absolutamente diferente a los demás, se imagina que concuerda tanto como una rueda redonda en un grupo de cajas cuadradas.
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Nube negra
Hoy, buscando una fotografía para escribirles, me tocó ver ambos, la nube negra y el cielo espectacular jugando con mi alma. Y pensé que quizás estuviera evolucionando o, posiblemente, me haya cansado de juzgar y pensar cómo hubiera podido ser mejor.
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El sacrilegio.
Lo que para una persona puede llegar a ser algo absolutamente normal, para mí puede ser sacrílego.
