Categoría: Blog
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El personaje.
el personaje que representamos se fue moldeando a mandatos, a paradigmas, a trompazos, armó su forma de tanto pegársela contra la pared y protegerse de los miedos, buscando la forma de no salir herido, de no vivir en el dolor, en el miedo o en la nada misma.
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La misión.
Hoy comprendí (o volví a comprender por enésima vez, quizás), que si mi misión de vida fuera esta o no, igual lo haría. Que mi misión de vida difícilmente fuera algo que no me guste hacer, así que sea misión o no, lo haría igual.
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Tormentas, y van…
Entré, hace unos pocos días, en un momento de calma, pasó una tormenta y ahora disfruto unos días tranquilo que, desde ya, me encantaría que dure mucho, pero sé que posiblemente, no sea así. No puedo saberlo.
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Ser diferente.
Muchas veces y sobre todo de adolescente o cuando se es joven, uno se ve absolutamente diferente a los demás, se imagina que concuerda tanto como una rueda redonda en un grupo de cajas cuadradas.
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Incendio. Y van…
Ya he visto demasiados incendios forestales desde que vivo acá, muchos más de los que me hubiera gustado ver. Y cuando vivo uno de ellos, me viene una sensación de inevitabilidad profunda. Y horas más tarde una tristeza increíble, insoportable casi.
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Nube negra
Hoy, buscando una fotografía para escribirles, me tocó ver ambos, la nube negra y el cielo espectacular jugando con mi alma. Y pensé que quizás estuviera evolucionando o, posiblemente, me haya cansado de juzgar y pensar cómo hubiera podido ser mejor.
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Energías.
¿Me explico? ¿Qué cosas te hacen bien? ¿Qué lugares te hacen sentir vivo, energizado? ¿Qué ropa te pone de buen humor? ¿Qué música te levanta? ¿Qué alimento te deja, rato más tarde, sintiéndote bien, liviano, nutrido contento? ¿Qué compañías te enriquecen?
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El sacrilegio.
Lo que para una persona puede llegar a ser algo absolutamente normal, para mí puede ser sacrílego.
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Dejar el nido.
La gran mayoría, en algún momento, no veíamos la hora de abandonar el nido materno para poder hacer finalmente nuestro camino. Y algún día, más tarde o más temprano, llegó la hora en que lo hicimos y, como la mayoría, hicimos la vida que elegimos, dando pasos nuevos en un mundo ya sin tantos paradigmas.
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La rueda de la vida.
Son momentos de cambio. Las temperaturas actuales claramente reflejan que estamos en el horno si no cambiamos algo. Nosotros. Cada uno. Para bien. Y no hablo de ecología ni de cambio climático. Hablo de karma, de hacernos los boludos, de silbar mirando para arriba.