En días que paso de escuchar Deva Premal a Ali Farka Touré, de leer #memeslluvia en Instagram a un libro de Ayurveda, de meditar media hora a ver un partido de Argentina en el mundial, me doy cuenta que todo el largo camino que llevo hecho hasta hoy, puede resumirse en esta imagen.

Mi búsqueda de la iluminación, oscila entre los cultos orientales y el servicio de energía eléctrica. Por momentos levito y en otros pelo cables con la pinza para ver a dónde catzos se fue la luz que tenía hace minutos.

Y, lo que por momentos pensaría que es raro, cada día me parece más habitual, más bien. Puedo buscar un camino espiritual pero debo hacerlo en la tierra. Puedo vivir una vida absolutamente material y terrena, pero no debo olvidar mis creencias y mi ética. Y aquellos que en otro momentos podría haber llamado maestros y hoy veo como inspiradores, también viven esta dicotomía, también oscilan entre la tierra y el cielo, también les pica la nariz cuando meditan o temen que se les escape un pedo en una postura de yoga.

Edenor y el budismo, son dos caminos que me acercan a la iluminación, cada uno a su manera. Ambos sufren cortes temporales de vez en cuando, ya sea por tormentas de lluvia o por tormentas internas, que no hay diferencia en esos momentos. Pero como siempre que se corta la luz sé que algún día volverá, lo mismo pasa en mi interior, en los momentos de oscuridad sé con certeza que eso, también pasará.

Y así como en casa me armé un respaldo energético para que me abastezca de energía durante los cortes, de a poco armo un set que aclare un poco aquellos momentos en que la iluminación se debilita tanto tanto que podría confundirla con oscuridad. En mi caso es salir con la bici a la ruta, por unos cuarenta minutos o una hora, poner música africana bien movida, repetir mantras sin parar, ponerme a escribir agradecimientos o salir a caminar casi una hora en la naturaleza, meditar bajo un árbol, sentarme sino contra su tronco o, el top, irme un buen rato a un inmenso bosque de coihues. En Buenos Aires, lo logré dejándome abrazar por un ombú que estaba en la plaza devoto.

Entonces te pregunto a vos, ¿tenés estrategias para iluminar esas oscuridades que aparecen a veces? Si te da compartir alguna te agradecería, ya que creo que la mayoría suelen ser comunes a todos y podés darle herramientas a alguien más.

Mil gracias.
Te abrazo fuerte fuerte.


Comentarios

  1. No se me ocurre ninguna.
    Nunca lo pensé así.
    Pero voy a probar.

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