
Anoche leía a Michael Pollan, en el libro “El detective del supermercado” y me sorprendió encontrarme con el idea de que se ditrajo la atención de ciertos productos alimenticios porque se había demostrado (si, la ciencia y todo eso) que eran los principales causantes de enfermedades cardiológicas, cáncer, diabetes y gota. Y esto se hizo desarmando la idea de producto por la idea de nutrientes.
Es decir, en vez de hablar de que tal alimento hace mal a la salud, se empezó a decir que se necesitaba tanto de proteína, grasas o carbohidratos. De esa manera al hablar de proteína animal, no diferencia entre pollo, pescado, vaca, cerdo o conejo, y entonces, los grupos de empresas que se dedican a tal o cual mercado, no se sentían amenazados por los estudios de salud.
Otra que me encantó: una década demonizó las proteínas, otra las grasas y ésta los carbohidratos, ¿no es fantástico? Me deja pensando, nuevamente, que son unos absolutos genios. ¿Cómo catzos se les ocurren esas cosas?
Y lo otro que me deja es que soy un boludo por caer en todos estos cuentos.
Los abrazo
PD: No hago el listado de cosas que siguen la misma estrategia por respeto.

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