
Ayer se me disparó esa ridícula idea de que siempre encontramos un malo afuera, porque este impide que “el bueno” prospere
Y si bien esto es algo recontra común en política, veo que también lo es a todo nivel. Nuestra salud no prospera porque algo atenta contra ella (un alimento, la edad, el polen, el frío, los virus, alguien que me tose), mi posición económica lo mismo (el país, los turistas, la devaluación), mi arte (no hay mercado, no hay cultura), mis plantas (se las comen las liebres, las gallinas, los perros se tiran arriba) y así. Si hay algo que no está saliendo como esperaba, es porque algún agente externo está atentando para que eso suceda.
Bien, hasta acá, digamos que es una estupidez conocida y aceptada por todos.
Pero ayer, me encontré nuevamente con el problema del visón americano, especie exóticaque se come los huevos de las aves que anidan entre otras cosas (se come todo lo que encuentra casi) así que, para que no siga sucediendo, ponen cajas especiales (cebadas con Bon O Bon) para que los visones entren, queden atrapados y así luego los puedan matar.
En un Parque nacional. Lugar donde, teóricamente, se respetaba la naturaleza.
Lo mismo pasa con el pino, se convirtió en el malo de la película porque propaga el fuego más rápidamente que la flora local. Por ende, motosierra. Y así, rápidamente, vamos perdiendo una inmensa masa arbórea en la zona. Pino malo, pino muere.
Sin embargo, la trucha, que fue mucho más dañina que el visón ya que ocupó el ambiente de los peces locales, está protegida. Según mi lógica tendrían que tirarles bon o bon también para matarla, endulzarla para cuando uno la coma o, al menos, para meterle diabetes. Pero no, es el caso del malo que es bueno no tengo muy claro por qué.
A lo que voy realmente, es que muchas veces en nombre de la ciencia o la preservación se matan seres que sin voluntad propia llegaron a esta zona y pudieron habitarla y expandirse. Y, peor aún, los matan por ser ellos ya que se están comportando por ser como son. Pero alguien consideró que eran malos porque los ve desde su mirada y desde su limitado conocimiento y, como tiene el poder suficiente, decide su exterminio.
El pino, malo si lo veo desde el lado ígneo, pero bueno, si lo veo desde el lado médico para la salud respiratoria, es un ejemplo. Los gatos, buenos para el control de roedores y enfermedades pero malos por atentar contra la avifauna local.
Y la lista de enemigos inocentes sigue: los pumas porque atentan contra el ganado, los zorros colorados por lo mismo, los zorros grises todavía no sé por qué, el visón, las Amanitas muscaria, el colilargo… Llegados o nativos, sólo comparten que les tenemos miedo, que un humano piensa que son dañinos.
Pero siento que olvidamos que son seres vivos. Y que si están aquí es porque tienen que estar aquí. Y al que diga que ellos no, entonces nosotros tampoco.
Seguimos jugando a ser Dioses, pero en realidad nos comportamos como bravucones porque tenemos la fuerza para hacerlo.
Los abrazo

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