El bosque patagónico, al menos el de esta zona, está lleno de ramas, ramitas y objetos que, al fotografiarlo, distraen la vista del espectador. Por eso, y a pesar que lo intento, me es muy difícil encontrar fotografías del bosque que sean aceptables, ya que salvo que me la pase borrando huevadas, siempre serán una constante distracción.

Por un momento osé imaginar y recordar fotografías de los bosques europeos, limpios e impolutos. Pero al momento me di cuenta que un bosque sin ramitas es tan poco natural que, posiblemente, no sea un verdadero bosque sino una antigua plantación de árboles.

Comprendí que el bosque patagónico es como mi mente, con pensamientos principales pero también con un millón de palabritas y pensamientos dando vueltas por ahí, cruzándose en la mirada, en la idea, en la vida. Y que si bien por momentos preferiría que no estuvieran ahí para tener una mente limpia, me doy cuenta que dejaría de ser mi mente.

Los abrazo.


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