Similitudes y diferencias.

Hoy a la mañana pensaba en la idea de similitud y de diferencias. Viendo la fotografía de una hoja después del rocío de la mañana, podemos ver que todas son gotas pero pero aunque sean similares son distintas. Lo mismo vemos en una pared de tejuelas, un bosque de pinos, en el centro de la flor o en el fruto del girasol. O, por ejemplo, si vemos muchas pequeñas bobinas de hilos de colores. Todas son pertenecen a la sección \”costura\”, dentro de la parte de \”hilos\” donde, a la vez, pueden diferenciarse por colores. Es decir, puedo verlos como semejantes (grupo de bobinas de hilos) o como diferentes (hilo rojo, verde, azul….). Y las dos formas son válidas.

Esta mañana, como decía al principio, me preguntaba cuál era el verdadero problema de la humanidad (si, otros días me pregunto si va a haber sol o no, pero con el corte de luz eterno, la oscuridad, la vela y la batería limitada de la computadora preferí ir al grano apenas me senté). Como decía, esta mañana pensaba cuál era el problema en realidad, por qué gran parte de la humanidad está hostil, por qué no podemos ir para adelante más o menos bien y sin destrozar todo a nuestro paso.
Y lo que vino a mi mente fue esto, que en vez de aprovechar nuestras similitudes, estamos constantemente buscando (y resaltando) nuestras diferencias. Esto provoca competencias, envidias y pensamientos de mierda que suelen terminar en frustraciones discusiones o peleas en los mejores casos.
Y no hablo de Rusia – Ucrania, sino del día a día. Revisen su última hora y verán cuántas veces se diferenciaron de alguien, ya sea por modelo de celular, por como estaba vestido, por cuánto cobraba, por si estaba de paro, por pensar diferente o lo que fuera.

Sé que siempre digo que somos diferentes y que debemos ser lo que vinimos a ser, cada uno, así que esto debe estar sonando raro. Por eso lo expando un poco más.

Podría decir que hasta hoy buscamos las similitudes entre nosotros para agruparnos y poder así pelear con los demás. ¿Cómo? En el pensamiento primero, verbalmente después, para terminar físicamente, muchas veces. Al principio nos agrupamos en tribus para protegernos de los animales que nos querían comer. Y los convertimos en “los malos”. Así que cuando tuvimos los medios necesarios los matamos a todos y ya. Yo humano, tu animal. Me explico? Yo River, tu Boca. Lo mesmo. Bastante Tarzanezco diría.

Y pienso que la cosa debería ser al revés. Deberíamos juntarnos para construir, todos. Pero todos, todos. Tanto los humanos como los demás seres con los que compartimos el planeta. Y una vez que comprendamos que la única forma de avanzar es construyendo todos juntos, recién ahí empezaremos a diferenciarnos para ver qué puede aportar cada uno según sus características particulares.

Es decir, juntarnos para construir, separarnos para aportar lo que cada uno vino a aportar.

No separarnos para diferenciar y juntarnos para dominar a los diferentes.


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