
Desde cada orilla se ve un mundo diferente. Y quien se pare en una y mire a través del río o en la otra y haga lo mismo, dudará si es el mismo lugar.
También uno puede mirar hacia la dirección de donde viene el río, si bien de los dos lados seguirá viéndose diferente las ideas empezarán a unirse. En la lejanía, se ve casi igual.
Y lo mismo siguiendo el cauce.
Vemos un mismo pasado, queremos un mismo futuro, pero en el presente no nos ponemos de acuerdo. Porque sentimos que tenemos verdades diferentes, porque sabemos que estamos en orillas diferentes.
Y la única forma de resolver esto es elevando. Elevando el punto de vista, elevando el nivel de la charla, elevando la consciencia o, al menos, elevando el porcentaje de posibilidad de creer que no se está viendo el panorama completo.
Porque nunca, y creo que esto es absoluto, tenemos el panorama completo de nada. Siempre sacamos conclusiones con algunos datos, siempre faltarán valores, miradas, ideas.
Por eso, creo que cuando se agota el intercambio, cuando llegamos a ese punto donde sentimos que no hay forma de ponernos de acuerdo, lo único que queda es elevarnos, cambiar el punto de vista a una escala superior.
Pero generalmente desempata la fuerza, el poder, la autoridad, el escalafón.
Los abrazo.
PD: Y, algo que he notado y comprobado últimamente, en los habituales grupos de whatsapp barriales, es como evidencian claramente estos comportamientos en la gran mayoría de sus participantes, como ante algo con lo que no concuerdan recurren al insulto, el grito, la censura y hacen uso del poder, la autoridad, el escalafón, justificando su accionar como forma de mantener el orden del grupo. Cuando pasa eso, agradezco que no tengan poder ni dinero suficiente. Noto que no encuentro, hoy, forma de hablar de semejante hipocresía sin bajar la frecuencia mía y la de ustedes.
Por eso prefiero dejarlo acá.
Y los abrazo de nuevo solo si están de acuerdo conmigo. 😉

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