
Ultimamente, cuando viajo a Buenos Aires, suelo ir al Barrio Chino de Belgrano. No sé, a picar algo, a pasear, a ver un poco…. ¿cómo decirlo?
Suelo ir de día, no de noche y en lo posible evitando fines de semana porque ahí sí se pasa de gente. Pero no voy a ver los negocios llenos de chinadas, sino que los miro de afuera, busco fotos, pienso en fotos o en dibujos. Hay algo que se está perdiendo en gran parte de la ciudad y que son los colores, lo diverso de la oferta, lo diferente en las personas que van a visitarlo, trabajan o viven ahí.
Por otro lado lo siento más auténtico, aunque no sea más que una puesta en escena inmensa, se lo nota como una puesta en escena y nadie te intenta convencer que no lo es. Bizarro. Creo que esa es la palabra.
Auténtico dentro de su show. Y eso es lo que me gusta.
Siento que Buenos Aires, en gran medida, se va perdiendo tras la nube gris de miedo, bronca y despersonalización. Al punto que cuando veo un Therian me parece mucho más auténtico que lo que suelo encontrar allá.
Imagino que estoy en un momento sensible a todo esto, pero no se me ocurre otra forma de contarlo.
Los abrazo.

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