
Dos caras de lo mismo.
Ambas son de madera.
Y las dos me parecen bellas.
Sin embargo una de las dos pulsa más fuerte, crece, tiene vida, se expande.
La otra es prolija, presentable, correcta e incluso tiene una función importante, que en este caso es la de proteger. Y si bien ahora se ve impecable, su próximo paso es, inexorablemente, la pudrición, quizás en una semana o (espero) en mil años.
Elijo el estadío de crecimiento, de expansión, aunque sea más desprolijo y complicado por momentos, cuando se entrecruza, se traba o se va tan fuera del campo que viene un correctivo de afuera para reencauzarla.
Lo que aprendí con el tiempo, es que por más que se intente corregir a un ser así, su energía de expansión es tan fuerte que no hay forma de pararla sin matarla. Porque comprendió, aceptó y honra su misión de crecer, expandirse, florecer y fructificar.
Y amo que sea así.
Que tengan un bello domingo, gente. Los abrazo.

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