
Me encantan las fotos de paisajes con niebla. Verlas. Tomarlas.
Y siento que me gustan tanto porque la niebla tapa, ordena, empareja, equilibra un poco todo el cuadro. Y me quedé con eso: la niebla elimina el ruido, lo que no necesito ver, lo que sobra.
La niebla esconde información y me deja centrarme en lo importante. Lo que hoy hace a esta foto.
Y creo que eso es lo que nos pasa muchas veces, tenemos tanta información que termina confundiéndonos, embarullándonos nos hace perder el norte o, directamente, que nos olvidemos que buscábamos un norte.
La niebla tapa lo que no se necesita, en este momento y para esto, que sea visto, así podemos concentrar la mirada y la intención en “lo importante”.
Bien, hoy las analogías se las dejo a ustedes.
Los abrazo.

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