No importa el recorrido del arroyo, porque siempre, a la larga, llegará al mar.

Tampoco importa nuestro recorrido, porque también estamos volviendo a la fuente.

Creo que hoy, lo que hay que tener en cuenta son las distracciones.

Calculo que este mundo, desde que llegué a él en esta encarnación, fue multiplicando exponencialmente las distracciones, llegando a niveles absolutamente absurdos en el presente.

Sigo la línea de inventos y es increíble, pasar de la radio a la tele, de la compu básica a las primeras mac, del teléfono con cable al primer celu, del combinado al walkman. Juntar todo eso en un cuadradito portátil que nos permitió desaparecer del presente, nos permitió evadir el tedio, nos permitió poner en una pausa eterna nuestra vida.

Y el agua transcurre mientras. Cada día me acerco un poco más al mar. Y solo tengo preguntas, posibilidades y bastante hastío de todo esto porque siento que cada día nos perdemos un poquito más, creemos huevadas un poquito más, nos enfermamos un poquito más y defendemos todo esto un poquito más.

Y el ser, el de adentro, el del fondo, ya no se escucha ni un poquito.

Los abrazo.


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