Se me cruzó esta foto y sentí que no la recordaba. Si el día en que hice esta y otras muchas tomas, pero no recordaba esta imagen en sí.

Lo inmenso, lo variado, lo limpio, lo perfecto. Una composición pura de agua, madera y piedra. Solo eso.

Y, ese desorden aparente, se me antoja como la más absoluta perfección de la naturaleza.

Y, no sé, es que me levanté así hoy. Puede que todo esto sea un juego, una experiencia, un desafío, una oportunidad, una casualidad biológica o una simple broma de Dios, pero soy de la idea de que tiene lugares bellísimos, para recorrer, mientras llevamos esta vida…

Los abrazo


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