Los colores del otoño.

Pasaron los colores intensos del otoño, aquellos de mediados de otoño, los bosques rojos, anaranjados, amarillos, rosas, dependiendo de la especie dominante de árbol.

Pasó la lluvia (me contaron, yo no la ví), y posiblemente venga más, pasaron los hongos del otoño temprano y el bosque, lentamente se prepara para el letargo de invierno.

Sin embargo, ciertas plantas se visten de colores, como intentando ponerle un poco más de onda aún, como uno, cada día, buscando la excusa, la esperanza, la idea o el camino que cada día se pone más difuso.

Pero el final del otoño siempre suele ser así: es entrar en hibernación pero festejando que el equinoccio está cerca y los días fríos, helados y (posiblemente) lluviosos empezarán a alargarse. Es momento de guisos, de extrañar un poco más los licuados y las ensaladas bajo los pellines, de mirar por la ventana para ver cuál es el pájaro que está ahí afuera con las plumas infladas a morir mientras la intensa helada va desapareciendo.

Ya es momento de buscar una bufanda de color que rompa el negro y azul de la oscuridad y, como el calafate de la foto, ponerle un poco más de onda al monocromático invierno.

Los abrazo.


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