El proceso es el proceso. El proceso es el movimiento, es lo que te mantiene moviéndote, es la ola, el continuo, el tiempo, el proceso es el que impulsa, no es el destino ni es un castigo, no es una prueba. Es solo el motor.

¿Para qué? Para que lo que se te pida que hagas, lo lleves a cabo cuando puedas hacerlo. Y es “cuando puedas”, no “ya”, no ahora. Cuando se pueda, cuando sea el momento, todo llega en su momento y si el momento pasa de largo no importa, volverá después.

 No hay “ahoras” totalmente definidos en los que se puede fallar, en los que se puede hundir uno.

No hay un ahora, hay muchos ahora, hay muchos momentos para lo mismo. Hay muchos “ahora”, esa es la ecuación. Hay  muchas variables y un solo camino. No sabes cual es aunque creas que lo elegís, que sos parte del juego.


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