Mucho tiempo desde la última vez que escribí. Y no es que tenga mucho para contar, es simplemente que siento que es el momento de bajar algunos conceptos.

El primero que me sorprende es la dureza ante las aseveraciones. En otras palabras. El tener razón. El no abrirse a la posibilidad de que las cosas puedan ser de otra forma. Lo siento en la gente al hablar, en cada palabra. Las cosas son así. O asá. Por momentos siento que soy el único que no sabe muy bien cómo son las cosas o que cree que son de una manera pero que, posiblemente, sean de otra.

La segunda característica es el enojo cuando uno no concuerda, o cuando el mundo no concuerda o cuando la realidad no concuerda. Es simple si se ve el resultado de la encuesta paga electoral de hace una semana, eso sirve como ejemplo.

La tercera y última de hoy es la separación. Seguimos con la idea de separación. Ellos y nosotros, yo y el mozo, la tarta y el sánguche, los de este lado y los del otro, y si, a pesar de que es un concepto raro, en el fondo somos uno. El planeta no se va a rebelar contra algunos sino contra todos. Cómo nos cuesta pensar en unidad. Ojo, me cuesta un tocazo a mi también pensar así, es un recordatorio constante que debo hacer.

Y la característica de yapa es simple.

Todo esto puede fallar y quizás no seamos más que un individuo que va perdiendo el foco, y vamos perdiendo el foco y nos vamos esfumando mientras se genera un nuevo ser o, quizás, mientras nos vamos yendo.

Los abrazo.


Comentarios

  1. Se vió evidente en el programa de los vicepresidentes.

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