A pesar que es más tarde que lo que acostumbro, hoy QUIERO publicar esta pequeña entrada.

Y lo puse en mayúsculas porque al levantarme hoy, sentí que DEBÍA ir a sacar fotos a una laguna, ya que el bicherío está como loco y estuve todo el año esperando este momento, pero como estoy muy bajo de energía y necesitando tomarme las cosas más relajadamente, me obligué a quedarme.

Y mientras escribía a la mañana, miraba el jardín pensando por qué al verlo siento que DEBO mantenerlo prolijo e impecable, al menos en la parte que a mi me toca, por qué DEBO tener la casa pintada y fantástica, por qué DEBO ir a sacar esas fotos por enésima vez, por qué DEBO responder a una convocatoria que no busqué, por qué DEBO participar, leer, estar al día, hacer, no hacer, responder, por qué DEBO ser como otros dicen que se debe ser…

Pero cuando digo DEBO, no lo digo pensando en que los otros piensan que debo hacer tal o cual cosa, sino que lo que otros sugieren (porque tienen todo el derecho a sugerir), a mi se me convierte internamente como un DEBO.

Lo traduzco. Alguien me invita a participar de una muestra de fotos. Yo, sinceramente, no tengo ni un poquito de ganas. Pero como \”soy\” fotógrafo, DEBO responder y participar porque sino… y ahí me meto en cosas que no querría meterme o en las que no es momento de meterme.

En este momento de vaciado, comprendo que lo que me altera es ese DEBO que yo solo me impongo, calculo que por miedo a fallarle a otro, a no caerle bien, a que no me quiera, a que me abandone o a algo que traeré de mi niño interno con mi madre, vaya uno a saber.

Y no cuento esto para pedirles consejos psiquiátricos, sino como punta por si a alguien le sirve para si mismo.

Creo que el ver estas cosas hace que ya empecemos a modificarlas, aunque en dos semanas me olvide y empiece de nuevo con mis deberes.

Creo que algo de esto escribí hace unas semanas. Siento que esto también es parte de la limpieza de estos meses. El dejar de participar en cosas porque DEBO participar. Hay gente que lo lleva bien, que tiene que estar en mil cosas y la pasa de la hostia. Yo, en cambio, ya tengo millón de cosas que solito me propongo y que me encanta llevar adelante cuando lo siento, entonces, cuando me caen las mil cosas más de los externos, es cuando se me flipa la presión, se me esfuma el Zhi, quedo con menos energía que la usina de Lago Puelo y me convierto en un trapo quejoso.

Y todavía no sé cómo balancear eso.
Día a día practico, lo intento, me escucho (o trato de) y busco interpretar qué es lo que verdaderamente siento, qué es lo que verdaderamente quiero.

Y hoy, nuevamente, siento que tengo derecho a hacer solamente lo que quiero. En la medida de lo posible soltar todas las ataduras que me atan al fotógrafo, al diseñador, al participante, al escritor, al dibujante, pintor o lo que sea que creen que soy. Más bien, lo que yo crea ser.

Y los invito a hacer lo mismo. Qué pasa si?

Los abrazo (porque quiero hacerlo).


Comentarios

  1. Que lo parió!!! Me dejó pensando.

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