Hay momentos en que el cielo se expresa. O más bien la tierra se expresa a través del cielo. Para nuestas miradas, para nuestros campos, para la naturaleza toda.

Las nubes empiezan a dibujar formas imponentes, combinar grises, oscuros, luces, combinar aires, agua, energía.

Y uno mira, desde el auto, como viene la tormenta, pensando en zafar, en llegar antes. Pero a la vez es apasionante verla formarse.

Hoy me doy cuenta que, si bien amo los cielos azules en invierno porque el sol me levanta, la tierra, como planeta, en esos momentos tormentosos, se siente viva, muy viva. Quizás enojada, pareciera por momentos, pero viva. Pero estos días, así, azul, callada, constante, helada… no sé. Admito que me deja estar en mi zona de comfort, pero a la vez, no puedo quitarme esa sensación de que algo falta.

Vaya uno a saber…

Los abrazo


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