
Pensé que me conocía. Pensé que te conocía. Pensé que los conocía. Pero de a poco me doy cuenta que lo que creo que conozco no es más que un mix entre el verdadero ser y la parasitosis extrema de cada uno.
Esa mezcla entre el ser que uno es desde antes con todo el bagaje de creencias, miedos, fanatismos y demás bosta que se nos va implantando lentamente, o más bien, a esta altura, que nos vamos implantando a ver los medios, la tele (si aún existe), estas redes…
Siempre tuve la idea de los parásitos en los intestinos. Luego llegó la de los parásitos energéticos. Pero ahora veo la de los parásitos generales, no sé, digamos que es Parasitosis integral.
Y ayer, mientras escuchaba a Gustavo Stéfano en YouTube, comprendía la razón de nuestros cambios de ánimo, nuestros eternos momentos de mierda, nuestras tristezas, bajones, “mala suerte”, nuestros enojos y tantas pero tantas emociones sobre expandidas. Esa imperiosa necesidad de placer… Y dejar que el verdadero sentido se vaya desvaneciendo.
Empiezo a comprender por qué pega tanto la IA, en un mundo completamente mental y emocional es fácil que pegue, que sorprenda, que distraiga y ayude a distraer.
Y otra vez la analogía de la pastilla azul o roja y todo eso.
Los abrazo.

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