Hay infinitos mundos dentro de este mundo.

Infintas totalidades repletas de vida.

Repletas de dudas, de afirmaciones, de certezas, contradictorias, sobrevaloradas.

Hay infinitos mundos repletos de supuestos de cómo debería ser el mundo.

Y así, entre la hierba, en un pasto común y corriente, encuentro una galaxia de gotas, efímera por un lado hasta que saliera el sol, eterna por otro al capturarla con la cámara.

Y pienso que somos tan efímeros como el pensamiento más banal, tan eternos como la memoria de otros nos permitan estar, tan certeros como decidamos ser, tan contradictorios, sobrevalorados…

Pero lo que no debemos ser es lo que se supone que vinimos a ser. Porque somos. Simplemente somos.

Y nada más.

Los abrazo.


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *