Me encanta cómo estas redes se llenan de pensamientos, opiniones, verdades, soluciones y caminos salvadores, entre otras cosas.
Parece que tomara una dirección, por momentos, pero siento que no son más que intentos de “el dedo director”, digamos, por llamarlo de alguna forma, para que tome cierto camino. Sin embargo al ratito se desbarranca, se va a la banquina, y se arma un collage más variopinto que el de la foto.
A lo que voy. Pueden intentar hacernos caminar derecho: la familia de chicos, el colegio, el laburo, el gobierno, lo que sea, pero cuando saliste chueco saliste chueco. Y en este inmenso laberinto invernadero llamado tierra, casi todos caminamos haciendo eses, somos demasiados, muy diferentes y entre todos nosotros hay algunos que salieron con demasiadas ganas de dejar su marca y no hay qué los pare en sus intentos.
Me encanta. Porque recién comprendo que lo importante de haber inventado la rueda no fue la rueda en sí, sino el inventarla una y otra vez, cada cual a su manera. Necesitamos inventar, porque está solo en el descubrimiento, en el logro, en el eureka, donde comprendemos un poquito de todo esto que llamamos vida.
Los abrazo.


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