Naturaleza.

Bosque y agua. Playa y mar. Un desierto solitaro. O puede ser la estepa, en cualquiera de sus niveles de desertificación.

Naturaleza a pleno.

Energía pura, limpia, sanadora. Que limpia tus células, tu aura, tu mente, te conecta con tu alma, con tu verdadero yo.

Y que es absolutamente gratis y para todos (todavía…).

Pero alguien nos convenció que convenía ir a la ciudad.

Y ésta es como el café, te sube la energía hasta las nubes en un primer momento, pero para vaciarte en pocos días otra vez, pero esta vez llevándose lo que traías contigo en un principio.

Las plazas, los parques, no son más que pequeños intentos de mantenerte vivo, sobreviviendo, aguantando.

Pero es una decisión vivir así. No es obligación, no debés, lo elegís. Nadie nadie nadie está obligado a eso. Si alquilás podés hacerlo en otro lado, si compraste podés vender y comprar en otro lado, si es porque tenés laburo pronto te darás cuenta que tu laburo garpa la ciudad nada más, que en otros lados necesitás mucho menos, si es por salud es porque ahí o necesitarás más que en otro lado, si es por excusas es que realmente llegaste al punto.

Vivir como vives es una decisión tuya, completamente. Y cualquier cosa que estés pensando en este momento es una excusa.

Y a lo que apunto no es a que te mudes, ya que te puede gustar donde vivís, sino a que te hagas cargo que el único que decide cómo se vive tu vida sos vos.

Los abrazo.


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