Elegir.

Más de una vez pensé en la posibilidad de que el mundo fuera sólo lo que veo, que Darwin tuviera razón absoluta y nosotros fuéramos el producto de una casualidad, uno de las tantas posibilidades de la evolución y que, de una babosa marina pasáramos a ser, unos cuantos años más tarde, seres absolutamente especializados en destrucción masiva.

En otros momentos, sin embargo, sentí que mi vida tenía un propósito, que no venía solamente para seguir evolucionando, sino por algo más. Pero, para que así fuera, debía haber algo más allá de mi que decidiera ese propósito o entendiera qué era lo que había de hacerse… cuando vivía esos momentos creía firmemente en una fuerza, una energía, un ser mucho más allá de esta inmensa piedra llamada tierra.

Hoy creo que las dos situaciones son absolutamente válidas, algunas demostrables según el método científico, otras demostrables según lo que se siente en el interior y que recién la física cuántica empezó a considerar posibles. Pero no quiero meterme mucho en este rollo ya que no entiendo de esto, sino en la diferencia entre las dos posibilidades.

En mis eras darwinianas, vivía atendiendo al cuerpo, trabajando, disfrutando o amargándome por las cosas que pasaban en el mundo. En las esotéricas, lo hacía siguiendo mi alma, creyendo en señales, visiones y en una humanidad más amorosa.

Muchas veces fui y volví. Tuve momentos muy terrestres y otros muy volados, así como también momentos intermedios, donde vivía lo que más me gustaba de ambos y momentos en lo que sólo vivía lo que menos me gustaba de los dos mundos.

Si tuviera que definir mi momento actual, diría que estoy en un momento mucho más espiritual. Pero muchas veces pienso: ¿Y si todo esto fuera puro pajarito en mi cabeza? ¿si fuera pura imaginación? ¿y si los mundos sutiles que creo que existen realmente no lo hicieran?

Como me pasa últimamente, esto me lo respondió un video que vi horas después, donde el orador contaba que un conocido le dijo que él (el orador) vivía en una película, que no existían mundos extraterrestres, cosas galácticas y todo eso. Que no era el fin de una era y así… A lo que éste respondió: puede ser, pero mi película me gusta mucho más que la tuya, que es pura queja, sufrimiento y dudas. Así que de elegir, prefiero quedarme con la mía.

En mi caso es lo mismo. Hace meses ya que vivo en una especie de paraíso. Si, hay días en que uno se siente mejor o peor, pero no dejo de creer en el mundo, en la gente, en que debe haber un plan, creo que vine a hacer algo que puede que no tenga idea qué es, es más, puede que no sepa casi nada de nada, pero lo importante es que esta forma de vivir me hace bien.

En charlas o en redes muchas veces veo el mundo de algunos amigos, que es pura queja, pelea, disconformidades, odios, rencores, miedos… no sé, si ese es el mundo “real” al que tengo que volver prefiero seguir con mis pajaritos.

Porque los dos mundos existen. Lo único que cambia es la elección de cada uno, en qué tipo de mundo preferís vivir. Y una vez que empieces a vivirlo, tu vida se irá convirtiendo, lentamente, en eso mismo. En lo que imaginaste, en lo que estás creando día a día con tus pensamientos y tus actos.

Yo elijo un mundo con amor, con respeto, con generosidad. Elijo un mundo que evoluciona sin destrozar cosas, un mundo con esperanza, elijo un mundo que nos da todo lo que necesitamos para estar bien. Elijo un mundo con colores que me alegren, con sonidos armónicos y que me sorprenda bien, con amor, a cada paso.

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