
Hay un mundo escondido ahí afuera. Un mundo que alguno compró y cercó. Pero no solo eso, sino un mundo que alguien común, como vos, como yo, de la media, conoció y se los mostró a otros que también mantienen el secreto.
Pero no apunto sólo a esto y menos a este lugar en particular, sino a los tantos lugares prohibidos, cerrados, escondidos que existen, de los que me he enterado de casualidad o, al menos, de que existen pero no se puede decir donde es.
Y lo mismo sucede con plantas. Para preservarlas, dicen.
Y me pregunto cómo podemos pretender un mundo transparente si apenas tenemos un zoronguito de poder ya nos comportamos peor que los otros.
Creo que es una de las cosas más fascinantes de esta humanidad, pasamos de oprimidos a represores sin darnos cuenta, y seguimos justificando que “en este caso no es lo mismo”.
Los abrazo

Deja un comentario